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Mucho
menos conocidas que las del esqueleto axial, las fracturas
del esqueleto facial -en especial las de la mandíbula-,
deben ser reconocidas y diagnosticadas por cualquier médico
o dentista, basándose en un buen conocimiento de la
anatomía, la anamnesis y simples exámenes clínicos
y radiológicos. El tratamiento quirúrgico de
estas lesiones, agregan los autores, son resorte del especialista,
y en estos últimos años se ha registrado una
miniaturización de los implantes para osteosíntesis
y como consecuencia una modificación de las vías
de abordaje quirúrgicas. Han aumentado los accesos
endobucales en desmedro de las vías cervicales, comentan,
lo que ha permitido mejor función y confort del paciente,
así como una disminución de las complicaciones
del traumatismo y de la operación.
La clasificación simplificada de las fracturas mandibulares
concierne 7 regiones topográficas: cóndilo (la
más frecuente), apófisis coronoides, rama ascendente,
ángulo, cuerpo (o rama horizontal), sínfisis
y alvéolo-dentaria. Las tres cuartas partes de las
fracturas mandibulares corresponden a personas de sexo masculino,
en su mayoría jóvenes; la etiología varía
con la situación geográfica, siendo la violencia
interpersonal la principal causa en los centros urbanos, y
los accidentes de tránsito en áreas no urbanas.
Anamnesis y examen clínico
Como en todo examen traumatológico,
es preciso determinar la fecha, el tipo, la orientación
y la energía del traumatismo. La anamnesis dirigida
se orienta a la localización del dolor y, sobre todo,
a la existencia de un problema subjetivo para la oclusión.
En el examen extrabucal deben buscarse placas, hematomas o
signos de contusión, asimetrías, dolor o impotencia
funcional, así como problemas sensitivo-motores.
El examen endobucal, en tanto, puede revelar problemas de
oclusión dentaria, falsa movilidad o crepitación
en el foco de fractura, hematoma mucoso o gingival. Debe apreciarse
la apertura bucal y la excursión mandibular, así
como los posibles traumatismos o avulsiones dentarias. El
signo esencial de las fracturas mandibulares es la alteración
de la oclusión o de la articulación dentaria.
Si bien puede estar ausente -en fracturas condíleas
no desplazadas-, su presencia es un indicador de una fractura
subyacente.
Exámenes paraclínicos
La radiografía panorámica
es el examen radiográfico fundamental para toda sospecha
de fractura. La tomografía computada no tiene indicación
en la urgencia, señalan los autores, excepto si se
la requiere para otras fracturas del macizo craneofacial.
Tratamiento
La fractura mandibular en la zona dentaria es una urgencia
quirúrgica, señalan los autores; debe considerarse
como una fractura expuesta, porque la contaminación
bacteriana por la saliva que se infiltra en el foco es la
regla. En estos pacientes la antibioticoterapia endovenosa
debe ser previa al tratamiento quirúrgico y dentro
de las 6 horas del traumatismo. Aquellas que no involucran
la zona dentaria (como las condíleas o de las ramas
ascendentes) pueden ser tratadas en forma diferida, aunque
el inicio rápido del tratamiento es aconsejable para
el mayor confort del paciente. En estos casos, agregan, no
se impone la antibioticoterapia preoperatoria.
Los objetivos del tratamiento son la restauración de
la función mandibular y la recuperación del
aspecto estético. Las indicaciones de una osteosíntesis
mandibular, enumeran, son las fracturas abiertas y en zona
dentaria, fracturas dislocadas, complejas, conminutas, infectadas,
panfaciales, en pacientes desdentados o en aquellos que no
colaboran o en los que el bloqueo maxilomandibular esté
contraindicado, como es el caso de la epilepsia. Este último
procedimiento está indicado, señalan, en las
fracturas mandibulares de los niños, en la condíleas
con poco desplazamiento y en aquellos casos en los que hubo
un retraso para la indicación de la osteosíntesis
rígida interna. Los avances que ha permitido la osteosíntesis
rígida interna son la abolición de los riesgos
de la extubación y de las molestias asociadas a la
fijación maxilomandibular, la movilización inmediata
y la rápida recuperación funcional, así
como la mejoría de la higiene endobucal, entre otras.
Epidemiología
Las fracturas plurifocales no
son raras; en una serie de los autores, 449 fracturas mandibulares
se verificaron en 287 pacientes, lo que da una cifra media
de 1.56 fracturas por paciente. La edad media es de 30.6 años,
con valores extremos de 2 y 90 años. El 75% de los
casos corresponden a personas de sexo masculino, y las fracturas
condíleas son las más frecuentes. Los accidentes
de tránsito son la primera causa de estas fracturas;
una serie evaluada por los autores indica, sin embargo, que
en estos últimos diez años la incidencia de
esta causa de fractura mandibular ha descendido, en tanto
que se verifica un aumento de los accidentes de origen deportivo
y la relativa estabilidad de las fracturas por agresión.
Discusión
La mandíbula, por su anatomía
y su posición suspendida, está expuesta a múltiples
traumatismos; como el maxilar y los arcos zigomáticos,
participa en la protección del neurocráneo frente
a un impacto frontal. Los cóndilos, en particular,
señalan los autores, pueden ser considerados como los
"fusibles" que protegen la fosa occipital. Técnicamente,
el tratamiento de las fracturas maxilares simples ha evolucionado
con la adopción de las osteosíntesis rígidas
internas, que han suplantado progresivamente al tradicional
bloqueo maxilomandibular. El material usado actualmente en
la osteosíntesis (el titanio) significa un notable
progreso, por su biocompatibilidad y reducidas dimensiones.
Gracias al progreso de estos materiales, actualmente es posible
utilizar con más frecuencia las vías de abordaje
endobucales, lo que evita las cicatrices externas visibles
y mejora el confort del paciente. El abordaje tradicional
por cervicotomía sólo se reserva para ciertas
fracturas complejas. Las técnicas en progresión
constante, concluyen los autores, permiten la disminución
de las complicaciones y particularmente la rápida recuperación
de la función, así como el descenso de los costos
socioeconómicos relacionados con este tipo de lesiones.
Traducción y Adaptación:
Dr. Gerardo Rodríguez Planes
Fuente: Sociedad Iberoamericana de Información Científica
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