|
Existen
infinidad de productos bucales de colores, texturas y formas
que poco tienen que ver con la salud bucal.
Su
fórmula magistral consistía en una mezcla de
vinagre, miel, sal y cristal muy machacado. Pero antes de
esta fecha no eran pocos los griegos que utilizaban nada menos
que la orina humana como dentífrico. Sobre ella, Plinio,
el famoso naturalista del siglo I, aseguraba que no había
mejor remedio contra la caries.
Desde
siglos atrás el hombre ha mostrado una gran preocupación
por sus dientes, inventando técnicas y dentríficos
curiosos con el fin de preservar las piezas dentales para
toda la vida.
Tal
era el interés popular por la salud bucal que hace
más de 4 mil años, en el antiguo Egipto, una
de las especialidades médicas de más prestigio
era la de dentista. La
historia reporta que fue el médico latino Escribonius
Largus quien hace más de 2 mil años inventó
la primera pasta de dientes.
La
importancia del flúor
La
competencia para ganar mercados ha hecho que el marketing
haga gala de una imaginación sin límite para
llevar al usuario hacia una determinada pasta dental.
Si
bien ciertos componentes del dentífrico cumplen un
fin específico, la variedad de colores, texturas y
presentaciones de las modernas pastas dentales poco tiene
que ver con la salud bucal. Uno
de los componentes al elegir una pasta es su contenido de
flúor, que refuerza el esmalte y favorece la remineralización
de la superficie de los dientes disminuyendo el riesgo de
caries.
Las
necesidades de flúor varían de acuerdo con la
edad y la propensión de la persona a formar caries.
Utilice un dentífrico con la concentración de
flúor indicada para su caso.
Fuerza
contra el sarro
Muchas
pastas dentales destacan su capacidad para eliminar el sarro,
que actúan por acción química de diversos
pirofosfatos y citratos de zinc.Diversos
estudios señalan que estos dentríficos ayudan
a disminuir la formación de caries en un 36 por ciento
. No obstante, carecen de la capacidad de remover el sarro
ya formado o aquel que se acumula debajo de las encías.
El
dentista es el profesional indicado para remover el sarro
existente a través de una higiene dental o profilaxis.Recuerde
que la acumulación de sarro en el tiempo puede dar
paso a serias enfermedades que producen la pérdida
del diente.
Las
desensibilizantes
Las
personas con retracción de encías tienen parte
del cuello o raíz del diente descubierto, condición
que los hace tremendamente sensibles a los cambios de temperatura
en la boca.
Las
personas con retracción de encías padecen al
comer alimentos o bebidas muy frías o calientes. Pensando
en ellas han sido elaboradas las pastas desensibilizantes
que ayudan a bloquear el dolor.
Según
la Asociación Dental Americana, ADA, la reducción
del dolor se logra gracias a su contenido de cloruro de estroncio
y nitrato de potasio. El
primero actúa bloqueando los millones de tumulillos
que atraviesan el diente hacia el nervio, y el nitrato de
potasio actúa reduciendo la habilidad del nervio de
transmitir el impulso doloroso.
Fuente
y Redacción : Dominio Dental
|