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Hay
una nueva verdad científica que tal vez ignoran los
fumadores: en comparación a los no adictos a la nicotina,
ellos tienen entre 2,6 a 6 veces más probabilidades
de contraer la enfermedad periodontal, comúnmente conocida
como piorrea. Esta mayor o menor posibilidad depende del criterio
empleado para definir esta patología, llamada también
periodontitis.
En esencia, es una infección bacteriana crónica
que afecta a las encías y al hueso que soporta la dentadura.
Cuando estos tejidos se debilitan, los dientes aflojan y,
finalmente, caen.
Según informa Roberto Von Krammer, cirujano dentista
especializado en rehabilitación oral, numerosos estudios
recientes demuestran que el fumar puede ser uno de los factores
de riesgo más significativos en el inicio y progresión
de esta patología. Con el tabaquismo no sólo
aumenta la chance de padecer cáncer o trastornos cardíacos,
sino también el que puedan soltarse dientes perfectamente
sanos e intactos, destaca.
La encía se inflama y, paralelamente, se reabsorbe
el hueso. Al quedar entonces el diente desprotegido, existe
la posibilidad de que se deposite placa bacteriana sobre la
raíz de la pieza dentaria. Una vez que esa placa se
calcifica (en aprox. 36 horas) ya no podrá ser eliminada
mediante el cepillado dental.
Explicó que el origen de esta enfermedad es multifactorial,
pero que intervienen en su grado de respuesta la genética
de cada individuo, la diabetes mellitus y el fumar.
El odontólogo está particularmente preocupado
por la juventud, ya que frecuentemente se comienza a fumar
a partir de la pubertad o al final de la adolescencia. En
su opinión, la necesidad de calzar socialmente o de
representar una imagen bacán, madura o de rebeldía,
son los factores que más predominan para adquirir este
hábito.
Precisa que mientras más temprano empiece la juventud
a fumar, mayor será la cantidad de cigarrillos que
fumarán, de modo que más difícil se les
hará a futuro abandonar el tabaquismo. Es decir, estos
fumadores precoces guardarán en su agenda orgánica
una mayor cantidad de cigarrillos consumidos en el tiempo,
con los consiguientes problemas a la salud.
Efectos Rápidos
Los efectos nefastos del tabaco aparecen con prontitud en
las encías, como se verificó, por ejemplo, en
exámenes dentales efectuados en jóvenes que
realizan su servicio militar en España. Se observó
que a edad temprana (19 años en promedio) ya existen
claros indicios de esta enfermedad en los que fuman.
El especialista señala que varios estudios demuestran
una marcada relación entre la cantidad fumada con la
prevalencia y la severidad de la periodontitis. Enfatiza que
un estudio sugiere que el fumar es un factor de riesgo más
importante que el no obedecer a los cuidados de higiene oral
o presentar una inflamación severa de las encías.
Más aún, Roberto Von Krammer cree que el tabaquismo
juega un rol muy significativo cuando la enfermedad es refractaria
al tratamiento. Cuando ello sucede, un alto porcentaje de
los pacientes son fumadores, acota. Los pacientes que optan
por continuar con la costumbre de fumar no responden bien
ni a los tratamientos periodontales ni a los implantes, recalca.
En términos prácticos, los fumadores requerirán
una mejor higiene oral y visitas postratamiento más
frecuentes. Perderán más dientes, más
hueso y también más implantes que los no fumadores,
agrega.
En general, el status periodontal de ex fumadores está
en un grado intermedio entre los que nunca han fumado y los
fumadores presentes. Aunque el daño ocasionado por
el tabaco no puede revertirse en estos casos, tales hallazgos
sugieren que la cesación de fumar es igualmente beneficiosa
para la salud dental.
Lilian Duery A.
Fuente: El Mercurio (Santiago, Chile)
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