RESUMEN
Con
la introducción de los primeros brackets cerámicos
en 1986, se obtuvieron grandes beneficios estéticos,
pero se presentó un problema; la fuerza de adhesión
que proveían estos brackets al esmalte, era excesiva
y en ocasiones provocaba fracturas durante su remoción.
Con el tiempo se han creado mecanismos de retención
mecánica en la base del bracket, que disminuyen
las fuerzas de adhesión reduciendo así la
posibilidad de daño al esmalte.
El propósito del presente estudio, fue comparar
si las fuerzas de adhesión de brackets policristanos
adheridos químicamente, son similares a las que
presentan los brackets monocristalinos adheridos mecánicamente.
Todos los brackets fueron cementados con resina fotocurable
Transbond MIP siguiendo las instrucciones del fabricante
utilizando un grupo control con brackets metálicos.
Todas las muestras se sometieron a fuerzas tangenciales
en máquinas de pruebas INSTRON a 1mm/min, los resultados
fueron analizados con ANOVA de una vía con una
significancia de (p<0.01) demostrando que los brackets
adheridos químicamente rebasaron las fuerzas de
adhesión en comparación a las presentadas
por los grupos adheridos mecánicamente.
Por lo anterior, se debe considerar la utilización
de brackets con sistema de adhesión únicamente
química, pues al hacerlo, aumentamos las posibilidades
de dañar al esmalte durante la remoción
de los brackets.
Palabras
clave: Fuerza de adhesión, brackets cerámicos,
remoción de brackets, adhesión química,
adhesión mecánica.
INTRODUCCIÓN
En
los últimos años, los ortodoncistas han
buscado brackets más estéticos que satisfagan
los deseos del paciente de mejorar su apariencia durante
los tratamientos de ortodoncia. Los brackets cerámicos,
son fabricados con diversas técnicas y distintos
materiales entre los que se encuentran piedras preciosas,
cristales, mezclas de componentes cerámicos y óxidos
metálicos.
Michael
L Swartz es el pionero en estudiar y clasificar los brackets
cerámicos en dos tipos, el primero constituido
por brackets policristanos que se componen de partículas
de óxido de aluminio irregulares fusionadas a temperaturas
de 1800°C y en el segundo grupo, están los
brackets monocristalinos, que se componen en su mayoría
de los mismos materiales, pero su proceso de fabricación
es más especializado, estos materiales se fusionan
a temperaturas de 2400°C pero a diferencia de los
policristanos su atemperamiento se da en un medio controlado
para formar finalmente un solo cristal de óxido
de aluminio, dando como resultado una apariencia de cristal
traslúcido.
En un principio, los brackets cerámicos se recomendaban
únicamente en tratamientos sin extracciones, puesto
que el estrés provocado por el arco al slot del
bracket durante los movimientos ortodónticos, producía
en ocasiones fractura del mismo; con el tiempo, se han
creado mecanismos para disminuir este riesgo, entre los
que se encuentran slot metálico, que aunado a nuevos
materiales y técnicas ortodónticas, disminuyen
el riesgo de fractura del bracket. La mayoría de
los brackets cerámicos que fueron introducidos
inicialmente, usaban alguna forma de adhesión química,
entre las que destaca el silano, que se utiliza, para
crear una adhesión entre resina y base del bracket.
Posteriormente se añadió a la base, vidrio
silianizado que permitía así una adhesión
combinada.
Existen también brackets, que utilizan en su base
indentaciones o algún tipo de retención
únicamente mecanicas.
Los brackets de adhesión únicamente química,
provocan un aumento en la incidenciade fracturas al esmalte
durante los procesos de remoción del bracket.
Para reducir la fuerza de adhesión de los brackets
cerámicos, se crea el sistema Transcend 2000, que
utiliza únicamente retención mecánica
provista por esferas de cristal (zirconia) fusionadas
en la base del bracket, favoreciendo así, la fractura
en la interfase bracket adhesivo, teniendo como consecuencia,
una conservación del esmalte.
El objetivo del estudio es comparar la fuerza de adhesión
que tienen los brackets policristanos adheridos químicamente
con la que presentan los brackets policristanos adheridos
químicamente con la que presentan los brackets
monocristalinos adheridos mecánicamente.
MÉTODOS
En
el presente estudio experimental in vitro, se emplearon
75 premolares humanos sanos, extraídos con fines
de tratamiento ortodóntico, sin caries ni alteraciones
en su cara vestibular; durante la recolección,
se mantuvieron en agua bidelistada a 5°C.
Previo al cementado de los brackets, se realizó
en cada diente una profilaxis con pasta libre de flúor
durante 15 seg. Con la ayuda de un cepillo y pieza de
baja velocidad, se lavaron con jeringa triple durante10
segundos y se secaron con aire durante 5 seg.
La muestra se dividió en tres grupos de 25 premolares
cada uno:
1.
En el grupo (a), se cementaron brackets
policristanos Roth .022 Fascination (Dentaurum) con sistema
de adhesión química provista por el agente
silano.
2.
En el grupo (b), se cementaron brackets
monocristalinos Roth .022 Inspire (ORMCO) con sistema
de adhesión mecánica provista por esferas
de zirconia.
3. En el grupo (c), se cementaron brackets
metálicos Roth .022 mini dyna-lock (3M) con adhesión
mecánica (Rielera).
Todos
los especimenes se grabaron con ácido ortofosfórico
al 37% Scotch bond 3M siguiendo las instrucciones del
fabricante, porsteriormente fueron cementados con la resian
de fotocurado Transbond MIP de 3M siguiendo las instrucciones
del fabricante; el cementado de los brackets fue realizado
por un solo operador; éstos se colocaron a 4 mm
del borde incisal de la cúspide vestibular con
la ayuda del posicionador de brackets (Alexander Gauge,
Ormco) fotopolimerizado con la lámpara Kulzer Translux
EC a una distancia de 1 a 2 mm durante 15 segundos. Cada
una de las muestras se colocaron en anillos de aluminio
de una pulgada de diámetro con una guía
de colocación que sujetaba al bracket para mantener
una misma posición; posterior mente fueron embebidos
en acrílico autopolimerizable respetando la cara
vestibular del diente; se sumergieron en agua bidestilada
durante 24 h.
RESULTADOS
Los
resultado fueron analizados en el paquete de cómputo
sigma state aplicando ANOVA de una vía, con una
significancia de (p<0.01) dando como resultado que
en los brackets monocristalinos de adhesión mecánica,
se obtuvieran fuerzas de adhesión ligeramente mayores
a las del grupo control teniendo como promedio de desprendimiento
16.494 MPa en comparación al grupo de brackets
metálicos que presentó un promedio de desprendimiento
de 11.94 dando (p>0.01) lo que no fue estadísticamente
significativo.
En los brackets policristalinos de adhesión química,
se observó un aumento considerable en la fuerza
de adhesión química, se observó un
aumento considerable en la fuerza de adhesión con
respecto a la presentada por los otros grupos; su promedio
de desprendimiento fue de 24.809 MPa dando una significancia
de (p<0.01), por lo que las diferencias en los promedios
de fuerzas de adhesión fueron estadísticamente
significativas (Cuadro 1).