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"S. Apolonia"
autor: Luca Andrea de la Robbia (1400-1482) Certosa de
Florencia, Italia. Pierleoni. Tomada del libro "Sobre
las Huellas de Apolonia" del Dr. Juan Álvarez
Lille

El
penetrar en la biografía de Santa Apolonia, el mítico
personaje que funge como "Patrona de la Odontología"
desde hace ya infinidad de años, nos permite adentrarnos
en un mundo casi mágico, pletórico de leyenda.
Su historia como nos la hace saber infinidad de escritos,
está circunscrita a que ésta Santa mujer, nacida
en Alejandría Egipto, (200-249) fue martirizada en
las tempranas épocas del cristianismo debido a su renuencia
a renegar de ésta, su Fe, consintiendo su castigo en
arrancarle sus órganos dentarios, y en el momento en
que penetra a una hoguera, dónde morirá calcinada,
hace el famoso ofrecimiento de que: "todos aquellos que
sufran males similares a los que ella ha padecido", el
sólo invocarla será la intercesora ante el Señor,
para aliviar este tipo de males; éstas palabras y el
tipo de martirio que se le inflingió, hacen que a partir
de ése momento quede ligada de manera irremediable
con la Odontología.
Esta narrativa tan simple es en la actualidad lo popularmente
conocido de la Santa, dejando más que satisfechos a
infinidad de Dentistas y a uno que otro curioso que pregunta
por ella. Sin embargo poco se ha escrito sobre la multifacética
personalidad de esta mujer maravillosa, y al hurgar sobre
las huellas que dejo Apolonia en su tránsito mundano,
y posteriormente en su leyenda, van a emerger un sinnúmero
de hechos importantes, trascendentes algunos de ellos, y que
por alguna razón fueron soslayados en su narrativa
biográfica. A continuación se hará mención
de algunos aspectos desconocidos de Apolonia, la mujer.
Nacimiento
Apolonia nace en el año 200 de nuestra era y este suceso
está adornado según la leyenda, coincidente
en varios textos, con la presencia de ángeles que le
llamaban "Polonia" o "Polina" por ese
inusual hecho se deriva su nombre, según algunos. La
probabilidad más realista es que el padre, pagano y
adorador del dios Apolo, agradecerá a este personaje
el haber permitido la concepción y nacimiento de nuestra
protagonista, para lo cual estuvo batallando varios años.
Tomás Sánchez Parra, en su: "Diccionario
de los Santos" menciona a Apolonia de la siguiente manera:
"Dedicada al dios Apolo".
Educación
La educación que recibe la joven Apolonia es elitista,
ya que es una de las contadas mujeres que pudieran acceder
a las aulas de la Biblioteca de Alejandría que fue
el tesoro cultural más preciado durante casi nueve
siglos hasta que la arrasó en el 640 el Califa Omar
I.
Apolonia tiene el privilegio de ser pulida dentro de esta
joya cultural gracias a que era hija de un alto magistrado,
y obviamente por que ella era poseedora de una capacidad intelectual
fuera de serie. Este acervo cultural y religioso (tenia acceso
a textos bíblicos recién traducidos) será
el cimiento que la proyectará como excelsa predicadora
y controvertida polemista.
Bautismo
En el 216, Apolonia realiza su sueño de recibir las
aguas Bautismales, momento que marcará el derrotero
para el resto de su vida. Un buen número de versiones
narran este hecho de manera singular: Apolonia, es trasladada
en brazos de un ángel, a la región de la Tebaida
(zona desértica del alto Egipto, dónde se refugiaban
los cristianos durante las persecuciones) siendo depositada
en la celda de una anacoreta llamada Leonidas, a quien solicita
ser bautizada. En el momento en el que este Santo Barón,
intenta llenar la vasija con el agua de un pozo, ésta
es arrebatada por un ángel, quién traerá
el líquido del mismo cielo junto con la encomienda
divina de que deberá dedicar el resto de su vida a
esparcir los Evangelios, encargo que Apolonia cumple puntualmente
hasta su exterminio físico. Sin embargo, esta romántica
historia adolece a una evidencia anacrónica, ya que
Leonides o Leonidas, es mencionado como discípulo de
San Antonio, quien nace en Kome, Egipto en el 251, dos años
después de que Apolonia muere martirizada.
Predicadora
¿Cuál fue la verdadera causa del martirio de
Apolonia y por que el objetivo de su castigo fue su boca?
La respuesta la encontramos en su desempeño vital,
mencionado líneas arriba, ya que fue una extraordinaria
predicadora durante 33 años. Es importante aclarar
que esta actividad de prédica fue tolerada por el imperio
Romano y su religión oficial de carácter politeísta,
debido a dos razones, primero la libertad de credos que por
razones de conveniencia política tenían que
asumir el imperio, dada la cantidad enorme de naciones conquistadas
con diferentes posiciones religiosas, pero condicionando a
que los ciudadanos libres tenían la obligación
de asistir a todas las ceremonias políticas y religiosas
del imperio, más no así los esclavos, la inasistencia
era considerada delito grave (a excepción de la primera
persecución anticristiana, las demás fueron
por esta causa de ausentismo).
La segunda razón por la que Apolonia desempeñaba
libremente su actividad de prédica durante tanto tiempo,
es circunstancial ya que presuntamente era la hija de el Prefecto
de Alejandría, Lectus, razón que la hacia intocable.
Heroína
En el 215, el Emperador Romano, Carcalla, cuyo verdadero nombre
era Marco Aurelio Antonio Casiano, se ganó este apodo
por introducir a la moda romana una capa larga o túnica
propia de Galias llamada carcalla, recibe noticias noticias
falsas y adulteradas que inquietan su frágil y perturbable
mente: en Alejandría, la intelectual Ciudad Universitaria
del imperio, se esta gestando un levantamiento masivo en contra
de su majestad. Sin mayor investigación y sin el menor
cuidado de confirmar tan grave comunicado, el Emperador manda
una orden de carácter brutal: ordena que todos los
ciudadanos jóvenes de la ciudad de Alejandría
sean exterminados. Este Edicto es llamado por varios historiadores
"La Furia de Carcalla". Debido a la posición
de privilegio que detentaba Apolonia, dentro de la corte Alejandrina,
es la encargada de dar voz de alarma a todos los estudiantes
jóvenes de la Biblioteca de Alejandría, evitando
que la masacre se consumara en las proporciones que originalmente
estaba planeada.
Presbítera
La fecha en que Apolonia es consagrada Presbítera no
esta registrada en ningún documento; se sabe de su
nominación por que este rango es uno de los dos créditos
que le otorga el Obispo Dionisio, de manera oficial, en su
carta-documento del martirio, (consigna por Eusebio en su
Historia Ecclessiae) hace referencia de Apolonia como una
"Virgo Presbutys" Virgen Sacerdotisa. Por otro lado,
su categoría de Presbítera queda apoyada por
los textos donde se puede leer que ella lleva a cabo la ceremonia
del bautismo como culminación de su prédica
(Paolo Pierleoni, documento del 7 de abril de 1553, Biblioteca
Florentina).
Directora
de la Didascalia
La presencia de Apolonia se puede rastrear con gran facilidad
en lo que se podría llamar su centro operacional vitalicio:
la Catequesis de Alejandría o Didascalia. Este instituto
ininterrumpidamente recibirá, primero, a la niña
de la mano de un conversa reciente, su madre; luego, la verá
ya transformada en catecúmena, y probablemente por
entonces recibirá el Bautismo y la Eucaristía.
Tiempo después, Didascalia la ve ingresar como Diaconesa
y más adelante, se le verá deambular por los
pasillos, yendo de un aula a otra impartiendo enseñanzas,
desde los más elementales hasta donde se encuentran
unos señores, que ya se ven tan viejos como el Obispo
Demetrio. Algunos de ellos traen grandes barbas, usan estrambóticos
gorros y al hablar su lenguaje causa extrañeza; es
con ellos con los que Apolonia, y el maestro Orígenes,
pasan muchas horas discutiendo. Ya como Presbítera
estará ubicada en la Mesa Directiva de la Didascalia,
situación que la llevará, en dos ocasiones,
a estar integrada en la lista de posible Director de la misma.
En 231 participará en la terna constituida por Orígenes,
Dionisio y Apolonia. La elección recayó en Dionisio
y, en 247, siendo la única elegible para ocupar la
Dirección fue rechazada una vez más: era mujer.
Mártir
De las diversas versiones recopiladas referentes al martirio
de Apolonia podrían escribirse un sinnúmero
de páginas, sintetizadas de la siguiente manera: Apolonia
es enjuiciada, siendo su sentencia la flagelación y
que ésta fuera dirigida específicamente a su
boca, ya que había sido el instrumento con que tanto
daño causó a la religión oficial del
Imperio Romano y no ha morir dentro de la hoguera elemento
que se construyó exclusivamente para amedrentarla y
obligarla a renunciar públicamente de su creencia.
La lapidación que sufrió por parte del populacho
fue un acto tradicional, llevado a cabo durante esos actos
punitivos. El momento específico del arrancamiento
de órganos dentarios y fragmentos mandibulares y maxilares,
no es mencionado en ninguna versión. Apolonia decide
ingresar a dicha hoguera de motu propio y dentro de la misma
proclama de su famoso "ofertorio".
Según algunas versiones no muere calcinada sino que
fue decapitada. Su cabeza está como reliquia dentro
de un busto, en la Iglesia de Santa María Trastévere
en Roma.
Suicida
El hecho de que Apolonia caminara hacia la hoguera por voluntad
propia y no empujada por sus verdugos suscita una gran polémica
que va a durar muchos años ya que algunos clérigos,
tanto cristianos como de otras religiones, específicamente
la Ortodoxa, la acusan de haber cometido suicidio y como resultado
de esto, el proceso de canonización que se merecía
la mártir, que se realizaba con gran celeridad en ese
tiempo, queda estancado mientras no se aclare esta grave acusación
que pesa en su contra.
Surgirá de inmediato un grupo que se pone al frente
en la defensa de Apolonia y será encargado de exponer
todas las virtudes que acompañaran a esta admirable
mujer durante toda su vida: saldrá a la luz su ejemplar
vida cristiana, su maravilloso desempeño como predicadora
y proselitista de la religión, destacada posición
que ocupa hasta el último de sus días como Directora
Virtual de la Catequesis, a la que supo conducir de manera
brillante, pero lo más destacado, y que habla de la
enorme calidad humana de la acusada, es que en un arrebato
de inmensa generosidad ofrece su martirio para convertirse
en intercesora de aquellos que padezcan algún dolor
de la boca o de la cara para proporcionarles alivio. Pese
a todos estos férreos argumentos, tendrán que
pasar cincuenta años de enconadas discusiones para
que Apolonia logre su canonización, junto con otros
diecisiete santos. Entre ellos, por coincidencia, se encontraba
Dionisio. Fue el Papa Marcelino el encargado de hacer oficial
esta nominación en el 299. En el mismo momento en que
muere la carismática Predicadora, 249, está
naciendo Apolonia la Santa y su poderosa leyenda como "Sanadora
Dental", la cual la hará sobrevivir por más
de dieciocho siglos. Este brillo tan intenso con el que se
sustenta la Leyenda de Apolonia, se debe a la enorme limitación
de remedios efectivos para el alivio de diversos males, entre
ellos los odontológicos, por ello Apolonia y su leyenda
serán el recurso favorito del odonto-doliente durante
infinidad de años, incursionará en obras literarias
de trascendencia y su iconografía puede considerarse
copiosa. La estrella de su popularidad se irá apagando
conforme avanza la técnica odontológica, la
aparición de la anestesia 1844, la síntesis
del ácido salicílico, 1893, y el advenimiento
de la procaina, 1905, serán los causantes, del comienzo
de la declinación de la popular Leyenda de la Santa,
tantos y tantos siglos requerida. Sin embargo será
la Odontología la encargada de rescatarla del olvido
popular y llevar a cabo la restauración del mágico
perfil de esta maravillosa mujer que fue Apolonia de Alejandría.
Fuente:
Revista ADDF News
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