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Opinión
de Expertos |
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Cómo
evitar la pérdida y ganar clientes |
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Antonio
Inácio RIBEIRO (*)
En tiempos no muy lejanos,
se hacía del aumento de la clientela una forma de selección
natural. Se conquistaban nuevos clientes con tanta facilidad,
con relativa rapidez y en tal calidad que, después
de cinco años se podía dar un aumento en los
precios, reducir los horarios u optarse para atender una sola
área de actuación, para seleccionar la clientela.
En lenguaje de marketing eso se traducía por más
búsqueda que oferta, una ley que incluso hace subir
los precios.
Con la liberación para apertura de nuevas facultades,
principalmente en los años noventa, en todas las actividades
liberales, inclusive con la creación de incontables
nuevas profesiones, el mercado de trabajo viene sufriendo
un cambio radical, con absoluta inversión de situación
de situación. Cuando antes se llevaba uno o dos años
para componer una buena clientela, hoy son necesarios cinco,
sin la seguridad de que se vaya efectivamente conseguirla.
Esto tiene llevado muchos a promocionaren cambios de direcciones,
imaginando que el problema está en el lugar de aquellos
que se establecieron. Otros cambiaron de profesión
creyendo que el problema se restringiese exclusivamente a
aquella, no imaginando ser esta una situación generalizada.
Cuando de verdad lo que debe ser providenciado es un cambio
de enfoque en la manera de tratar a los clientes, que incluya
el marketing para atenderlos, principalmente en la satisfacción
de los deseos, para no ofrecer servicios que tal vez ellos
no estén buscando.
Teniendo esas ideas como punto de partida, lancé una
investigación nacional sobre las razones que nos llevan
a perder clientes para, de acuerdo con ellas, buscar formas
de evitarlo, si posible de manera preventiva y objetivando
aun la reversión del cuadro, con iniciativas para conquistar
nuevos clientes, exactamente sobre algunas deficiencias decurrentes
del desconocimiento de algunos axiomas de marketing, por parte
de grande parte de los profesionales liberales, objetivo mayor
de este estudio y trabajo.
Para motivar y dar una visión envié poco más
de 60.000 correos que componían mi registro, un cuadro
sobre el “por qué los clientes sumen” que
había visto hace como 10 años y sobre el cual
guardaba los porcentuales y términos. Lo memoricé
porque ya en aquel tiempo lo encontré interesante y
fuerte. Con algunas adaptaciones del comercio para los servicios,
decía aproximadamente lo siguiente:
0,5% por causas desconocidas
1,0% por muerte de los clientes
3,5% servicio que no correspondía al deseado
5,0% servicio ejecutado sin calidad
10% concurrente ofreció mejores condiciones
15% cliente encontró mejor precio
65% mala atención al cliente del profesional o dependientes
A partir de eso empecé a tomar notas de todas otras
razones, algunas más que me vinieron a la cabeza y
opiniones de algunos amigos y colaboradores, a los cuales
pasé a hacer preguntas a ese respeto. Tabulando todas
las opiniones y buscando aglutinar a las semejantes, llegué
a cerca de veinte razones para la pérdida de clientes.
Fue cuando concluí que este trabajo sólo sería
válido si presentara forma para intentar evitar cada
una de ellas, o mejor, aprovechándose de este eventual
equívoco, para reverter la situación y hacer
de eso una nueva manera de conquistar clientes, deseo de la
mayoría y necesidad de muchos, en tiempos que más
se pierden que se ganan clientes.
CAUSAS DESCONOCIDAS
Situación típica de los que no acompañan
su negocio como el mundo de hoy exige. Por no saber exactamente
qué buscan sus clientes como servicios para atender
sus necesidades y deseos, terminan por perder clientes sin
saber por qué ni por dónde empezar a cambiar.
Algunos en niveles más avanzados están perdiendo
sus clientes sin percibir. Y cuando percibieren será
tarde porque su tiempo ya pasó y aunque cambien sus
clientes no volverán más. Sólo existe
una manera de evitar esa situación: investigando sus
clientes y con las informaciones seguras, ir gradualmente
cambiando su manera de conducir la carrera profesional.
MUERTE DEL CLIENTE
Si es la física, poco hay que hacer, si bien que, dependiendo
de su actividad, muchas cosas pueden ser hechas para alargar
su vida. Algunas por el lado corporal, otras por sus aspectos
psíquicos y sociales. Si es la muerte conceptual del
cliente, por falencia de los métodos y formas de atención
usados, mucho se puede hacer para resucitarlos. Para empezar,
la postura: buscarlo y no esperar ser buscado. Hacerlo con
abnegación, porque tal vez él pueda ya haber
cambiado de dirección y usted no sabe. Escucharlo y
no hablar cuales son sus maneras de trabajar. Esperar para
saber qué quiere él, y no decir qué irá
a hacer.
INADAPTACIÓN AL SISTEMA
Seguro que la mayoría de los profesionales liberales
ha desarrollado sus métodos y rutinas de trabajo en
función de sus objetivos, de su organización
y de la manera personal de cada uno en ver qué y cómo
debe ser el ejercicio de su profesión. En este particular
el marketing nos sorprendió con un cambio radical en
los últimos tiempos: en cambio del servicio ofrecido
y su manera de ser ejecutado, lo que cuenta es qué
y cómo el cliente desea ser atendido. Cual es el ritmo
que debe ser dado la atención, qué debe ser
prioridad y cuál su disponibilidad financiera y de
tiempo, para ecualizar la participación de cada uno.
En este sentido una primera entrevista, calma y atenta, debe
ser punto de partida, principalmente resaltándose oír
a las quejas y expectativas de cada cliente, estableciendo
prioridad y ordenando cada una de ellas.
FALTA DE COMUNICACIÓN
Común en los profesionales de grande clientela y de
vida atribulada, donde es normal que a casi todos los contactos
sean hechos exclusivamente por el personal auxiliar, cabiendo
al titular un mínimo convivencia con los clientes,
restringiéndose estos a las situaciones en que sea
inevitable. Aun así de forma apresada y restringida
al indispensable, con pocas oportunidades de relaciones interpersonales
y algunas veces con falta de datos para una mejor interacción.
Como la tendencia es segmentar y conocer los con detalles
a los clientes: es el cambio radical, estipulando un tiempo
mínimo para cada cliente, en condiciones de entender,
atentar y atender individualmente cada uno de ellos, en contraposición
radical a la masificación.
OLVIDARSE DEL CLIENTE
No acordarse su nombre, parentesco con otros clientes, algún
detalle importante que los había unido, o peor, confundirlo
con otro cliente y cambiar su nombre. Olvidarse o no saber
exactamente que estaba siendo tratado en el servicio que los
une. Son cosas no habituales, pero cuando pasa ponen en riesgo
la manutención de la clientela, que ve en estos pequeños
fallos, mucho más que desatención. Interpreta
como desinterés. No es por otro motivo que el banco
de datos sobre clientes es hoy el mayor patrimonio de quien
se dedica a individualización de la clientela del como
atender a cada uno de los integrantes, es la grande ventaja
que los ordenadores personales nos pueden ofrecer, individualizando
nuestro trabajo.
INDIFERENCIA EN LA ATENCIÓN
Querer tratar a todos los desiguales de manera igual, constituye
flagrante desigualdad. Peor todavía, tratar a todos
como números no los individualizando, demostrando indiferencia
es una de las maneras más seguras de perder clientes.
Si al principio se tiene la impresión de que esta modalidad
rinde más, en medio plazo los clientes pasarán
a ser indiferentes al profesional, hasta que se sientan atraídos
por otro que simplemente le ofrezca una manera individualizada
de atención, aunque no tenga el mismo nivel profesional.
Mostrar y demostrar que los clientes son la diferencia y que
bien atendidos son la razón de ser de su trabajo, es
manera segura de hacer con que sus clientes se sientan diferentes
y merecedores de un profesional diferenciado.
DESENTENDIMIENTOS PERSONALES
En un mundo con tantas diferencias son comunes los desentendimientos
por divergencias. Principalmente cuando queremos imponer nuestra
manera de ser y de actuar, extrapolando nuestras actividades
profesionales, dictando normas y confundiéndolas como
medio de diseminación de nuestras concepciones. La
mayoría de los clientes viene buscando exclusivamente
soluciones para sus problemas, no queriendo por estos, conseguir
otros. Tenemos que ser buenos observadores e identificar cuales
son los límites que las diferentes personalidades están
a imponernos y más, aceptar las distintas maneras de
ser de cada cliente, entendiendo que estas diferencias es
que hacen con que el mundo sea mejor. Aceptar la persona del
otro y su visión de mundo, no sólo es forma
de coexistencia, como también hoy, un diferencial que
nos ayudará en la ampliación de nuestro número
de clientes.
RETRASOS EN LOS HORARIOS
La misma razón que nos lleva a trabajar con agenda
de horarios marcados, lleva a muchos clie-ntes también
a tener sus compromisos fijados, de manera que, así
como nosotros, ellos tienen otras actividades después
de la atención. Seguro que nos gusta cuando retrasan
y nos provocan retrasos con los demás clientes. Principalmente
cuando los retrasos son rutina y pasan a hacer parte del cotidiano
del profesional, siendo esta una de las principales razones
de pérdida de clientes. Lo que no atentamos es que
muchas veces al retrasarnos, estamos provocando colapso en
los horarios de muchos clientes. Ser rígido en los
horarios debe ser un compromiso bilateral. Para evitar perjuicios
de parte a parte, debemos antever y avisar retrasos, permitiendo
que los clientes también se recompongan en sus compromisos,
quizás compensando eventuales pérdidas con una
atención adicional gratuita.
ENTREGAS CON RETRASO
Otros retrasos que irritan a los clientes son los que se refieren
al tiempo prometido y no cumplido para la conclusión
de un servicio. Cuando contratamos algo, iniciamos un proceso
de expectativa y cuenta regresiva para ver el resultado final.
Si el plazo pasa, aumentamos nuestro criterio en cuanto a
lo que nos van a entregar, por imaginarnos que cuando tarda
se debe poner un mayor cuidado con lo que está siendo
elaborado. Buena iniciativa para no incurrir en este error
es no optimizar un plazo ofrecido, mejor si en él sea
incluida una conveniente margen de seguridad. Si muy largo,
acuérdese de dar una posición en la fase inevitable
del retraso, lo mejor es avisarlo, justificando sus razones
y poniendo un nuevo plazo, que en ninguna hipótesis
deberá ser cambiado.
COMPROMISO CON LA CALIDAD
La mala calidad de los servicios ofrecidos o realizados es
ciertamente una de las mayores razones para la pérdida
de clientes. Sólo no aparece más fuerte en las
estadísticas, porque calidad hoy es requisito y no
diferencial. Si no hay calidad está fuera del mercado
o restringido a un mercado marginal con poco valor agregado,
en el cual los precios andan próximos de los viles.
En este quesito se debe dar especial atención al control
de calidad, de manera que un servicio iniciado en un determinado
nivel, no decaiga a lo largo del tiempo, haciendo con que
los clientes perciban que lo ofrecido está lejos del
practicado. Atentar que en estos casos la migración
para los concurrentes es lenta, larga, pero irresistible,
que si no es percibida a tiempo presentará pocas oportunidades
de reversión del cuadro.
ALTERAR LO PROMETIDO
El grado de información de los clientes ha aumentado
mucho, llevándolos a un discernimiento cada vez mayor
de que les es propuesto con relación a lo que es efectivamente
entregado. Cua-ndo nos presentan algo como modelo propuesto
esperamos que aquel sea el resultado final, aunque tratándose
de un servicio en que la precisión no siempre pueda
ser matemática. Si la diferencia es gigante, la pérdida
del cliente es inaceptable, afuera los perjuicios inherentes
a los costos. Si es razonable una negociación con cesiones
de parte a parte, se puede solucionar esa cuestión,
pero siempre con una mancha residual en la imagen de quien
no ha entregado conforme lo prometido. En todos casos, aunque
con pérdidas, lo más indicado es entregar u
ofrecer exactamente lo que fue prometido, pues no hay nada
más positivo que la satisfacción del cliente.
MEJOR PRECIO
En un mundo caracterizado por la competitividad como ese en
que vivimos, invariablemente las cuestiones de precios de
los servicios nos llevan a perder clientes, principalmente
si consideramos el aspecto de la intangibilidad de ellos.
Difícil también es la comparación entre
los diferentes niveles de calidad de los mismos servicios,
propuestos por diferentes profesionales. Necesitamos conocer
cada vez más los precios sugeridos por nuestra entidad,
los practicados por nuestros compañeros más
cercanos y mejor, todavía, los nuestros, de manera
a justificar con seguridad y buenos argumentos eventuales
discrepancias sin faltar con la ética, como hacen algunos,
desconociendo que con eso están perdiendo clientes.
No confundir con precio menor, pues este no siempre es el
mejor, residiendo en esa diferencia un grande diferencial
a favor de los que trabajan con calidad, en detrimento de
los que trabajan sin calidad.
INFLEXIBILIDAD DE PRECIOS
Son comunes hoy las rebajas y promociones en todos los segmentos.
Cuanto mayor es la competencia momentánea en un sector,
más necesaria se hace alguna flexibilización
con respeto a precios y condiciones de pago, aunque por períodos
cortos, sólo para compensar alguna acción aislada
de algún concurrente cercano. En segmentos con pocas
variables de valores, estas discrepancias son más fácilmente
percibidas y concurren para la decisión por ese o aquel
prestador de servicio. Los que no acompañan las tendencias,
momentáneas o definitivas, seguro que estarán
perdiendo clientes. Es necesario estar atento para no equivocarse
en los tiempos actuales y terminar una promoción, bien
como encontrar los medios apropiados para llevarla al conocimiento
de los usuarios, si posible u oportuno usando los mismos,
para atingir el mismo público, si esta es la intención
de la promoción.
RESTRICCIONES DE FORMAS
Actualmente hay muchas modalidades de pago y dejar disponible
la que más conviene a aquel cliente es forma de no
sólo satisfacerle, como de conquistarle. Intentar ecuacionar
las conveniencias es buena práctica, sin prescindir
ninguna de las formas de pago usadas hoy día, pues
eso limita el crecimiento. Inclusive en cuanto al número
de parcelas aceptadas para pago. Pedir que la asistente o
la secretaria tome nota de las opciones pretendidas y no atendidas,
con su conveniente estudio de posibilidades es forma de ampliar
el abanico de opciones para conquista de nuevos clientes,
puesto que algunos hoy condicionan la aceptación de
esta o de aquella para contratar servicios. Estar atento a
las nuevas que están surgiendo es forma de anticipar
y ofrecer la modernidad como atractivo. Principalmente las
on-line.
MALA LOCALIZACIÓN
Las dificultades de desplazamientos en las ciudades mayores
son cada vez más un obstáculo a clientes lejanos
y llevan cada vez más a buscar la conveniencia en otros
profesionales, mejor ubicados. Dificultades de acceso por
diversos medios de transporte, limitaciones o alto costo de
aparcamiento son otros factores restrictivos que deben ser
considerados. Si en las empresas industriales y comerciales
la logística de entrega es una de las mayores atenciones
para el éxito, en los servicios no puede ser diferente,
debiendo evaluar la procedencia del mayor porcentual de la
clientela, medio de transporte utilizado, tiempo y costo de
los mismos, para tomar una decisión en cuanto a ser
su actual dirección, la más indicada para atender
los que actualmente lo buscan. Estudiar la característica
evolutiva o decreciente del mismo y evaluar con criterio el
oportunismo del cambio, considerando inclusive disponibilidad
de plazas en cantidades adecuadas para el tamaño de
su clientela, hoy factor decisivo para ganar y no perder clientes.
INSTALACIONES ADECUADAS
Cada profesión requiere o exige instalaciones apropiadas.
Normalmente cuando empiezan, los recién formados por
razones económicas optan por le mínimo indispensable,
para el ejercicio de la profesión. A medida que evolucionan,
pasan a atender clientes más exigentes y de mejor nivel,
además de atenderlos en mayor número. Estas
alteraciones de perfil de clientela están siempre exigiendo
un mejor nivel de las instalaciones, cuando no de una localización
más coincidente. Los propios clientes, con el tiempo,
van tornándose más exigentes y el propio profesional
al practicar una tabla de precios más diferenciada,
señaliza una posición más elevado. Todos
los indicadores deben ser considerados, para evaluar si lo
que está siendo presentado para retribuir lo que es
pago está de acuerdo con las expectativas de los que
están pagando. Principalmente porque es la mayor satisfacción
de ellos es que irá determinar si ellos van o no hacerle
más indicaciones. Ese aspecto es subjetivo, pero de
vital importancia en la conquista y manutención de
la clientela.
INDUMENTARIA INAPROPIADA
Aparentemente de menor importancia, principalmente a los ojos
del profesional, ese quesito es uno de los criterios evaluativos
por parte de los clientes, inclusive en la uniformización
del personal auxiliar. Si son en áreas relacionadas
a la salud, ese aspecto asume contornos aun más importantes,
pasando a ser considerados también los aspectos relacionados
a la asepsia y limpieza. En las de Administración,
Economía y Derecho, lo mismo ocurre con relación
al uso de traje o correspondiente. Para no perder clientes,
tenemos que tener en cuenta que son criterios subjetivos con
relación al que el cliente ve y no objetivos como su
calificación, que lleva la mayoría a elegir
un determinado profesional liberal, de poco valiendo nuestros
esfuerzos en el sentido de una evaluación más
amplia, propia de la mayoría, que en la mayoría
de las veces ya tiene su profesional elegido.
ATENCIÓN INADECUADA
Coincidiendo con el ítem de mayor porcentual en la
tabla presentada al inicio, la mala atención por parte
del personal auxiliar, contratado para servir y atender a
los clientes, la opinión de la mayoría mostró
situaciones semejantes, tales como: indiferencia en la atención,
falta de cortesía o educación, fallos en el
atender, demostraciones de descontentamiento salarial, faltas
o retrasos, tardar al teléfono, dar mucha atención
a cuestiones particulares, leer durante el trabajo, recibir
visitas de parientes, amigos o novios, discriminación
a clientes, cometer fallos graves al hablar o escribir, cambiar
fichas o nombres, olvidar de dar recados, dejar clientes esperando
al teléfono, desorganización interna, desmotivación
por la carrera o por el trabajo del empleador, entre otras,
fueron las recordadas en los testimonios. La abundancia de
inadecuaciones confirma la hipótesis de ser esta la
mayor razón para la pérdida de clientes, que
por el porcentual elevado tiene que merecer una atención
urgente y especial, caso usted identifique alguna de las hipótesis
mencionadas, como posibles de estar ocurriendo con su clientela.
No basta con dimitir y contratar otra. Aunque pagando más
y eligiendo mejor. Lo importante es entrenar y llamar la atención
para cada uno de los detalles que pueden llevar a la pérdida
de clientes. Mejor todavía, demostrar como ellas deben
proceder de manera inversa y conquistar nuevos clientes, además
de trabajar para mantener los antiguos. Quizás proponer
una participación en el movimiento general (algo como
1%) para estimular el envolvimiento en el proceso evolutivo
de su trabajo. Inclusive ayudando a identificar entre todos
los ítemes aquí analizados, donde se puede estar
perdiendo clientes y participar en la reversión de
este cuadro, conquistando nuevos.
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(*)Antonio
Inácio RIBEIRO
doctorando en administración de
marketing por la ULR / España, MBA en marketing por
ISAE / FGV, especialista en marketing por la PUC / PR, postgrado
en marketing por la ADVB / SP, licenciado en Ciencias Empresariales
por la Universidad MACKENZIE / SP, autor de 25 libros, teniendo
ya publicados más de 500 artículos y columnas,
200 en Brasil y 300 en el exterior, ministrador de casi
200 cursos y conferencias. ribeiro@odontex.com.br
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