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l Características clínicas de los conductos radiculares en C.

J. Paredes Vieyra, J. Acosta Guardado, J. E. Gailard Ríos y Raúl García Luna.

 

Los conductos en “C” tienen una amplia variación de anastomosis, redes y comunicaciones irregulares , que pueden interferir en la obturación tridimensional del sistema de conductos radiculares, por lo que el clínico debe tener conocimiento acerca de la anatomía radicular del diente por tratar para lograr el éxito en la terapia endodóntica.1

Los conductos en forma de C son una anomalía radicular que ocurre en los segundos molares mandibulares un 35%.2. Desde el punto de vista radiográfico, son semejantes al molar normal si se examinan en la  radiografía preoperatoria.

Sin embargo, cuando se realiza la preparación de la cavidad de acceso y se estudia desde la superficie oclusal, no se pueden diferenciar cada uno de los orificios de entrada de los  conductos, sino que se observa una depresión en forma de C en el piso de la cámara (véase la figura 1).3

Por medio de cortes transversales, Melton y cols. Informaron sobre conductos en C con cambios en su morfología en diferentes rangos, y  señalaron que los conductos en forma de “C” pueden presentar múltiples entradas hacia los conductos de la raíz mesial.4 También se ha encontrado en la literatura una incidencia de que estos conductos pueden ser independientes, fusionados, con un foramen propio o unido al principal.5

Para identificar las características anatómicas que guardan los segundos molares mandibulares se han empleado métodos de clarificación o decoloración inyectados con tintes in Vitro, toma de radiografías en diferentes angulaciones (vestibulolingual o mesodistal), visualización macro y microscópica, e incluso resonancia magnética, que reproduce en tres dimensiones de computadora el sistema de conductos sin destruir la anatomía interna, todo con el 0objetivo de entender la anatomía impredecible del conducto en forma de “C”.6   

*Profesor de tiempo completo de endodoncia y terapia pulpar en la Facultad de Odontología Tijuana, de la Universidad Autónoma de Baja California <jorgitoparedesvieyra@hotmail.com> ; cirujano dentista  con especialidad en endodoncia y realiza práctica privada; profesor de tiempo completo de cirugía maxilofacial  la facultad de Odontología Tijuana, de la Universidad Autónoma de Baja California; y realiza práctica privada y es responsable del grupo Orto-Lab, respectivamente.    

 
 

Seo y Cols,7 propusieron una  clasificación con base en la incidencia de conductos en C en segundos molares mandibulares de la población Koreana.

Esta clasificación es poco operable, ya que los especimenes tienen desgaste por el corte transversal y por el efecto químico de las soluciones aclarantes, además del tiempo invertido en el procedimiento.  

Gao y cols.  presentaron un modelo tridimensional para describir la morfología de los segundos molares son un conducto en C, 8 y es de acuerdo a las siguientes categorías:
Tipo I (conductos fusionados): los conductos se fusionan en uno mayor antes de salir del foramen apical, pudiendo haber ligera aliteración destinataria en los tres tercios (véase en la figura  1A).                   

Tipo II (conductos simétricos): los conductos mesial y distal estan separados y guardan cierta similitud (véase en la figura 1B).   

Tipo III (tipo asimétrico): la separación de los conductos mesial yastial es evidente. Una vista bucolingual refleja un conducto distal con un gran istmo sobre el área de furca (véase figura 1C).

La mayor diferencia entre el tipo II y III radica en la simetría en forma y longitud de los conductos presentes (véase la figura2). 9

Cooke y Cox, describieron tres casos de segundos molares con conductos en C con diferencia marcadas entre ellos.10

El diagnóstico acertado de los conductos en forma de C se fundamenta tanto en lo clínico como en lo radiográfico. Clínicamente se debe evaluar la anatomía del piso cameral, la ubicación del sagrado e incluso la sintomatología por parte del paciente al encontrar orificios radiculares separados.11

 

En lo radiográfico, la detección de la fusión radicular es muy compleja y para reconocer un conducto en forma de C, los instrumentos deben de ser centrados, ya que aparentemente se presentan en la furca, confundiéndolo con una perforación de esta estructura (véase en la figura 3).12

El diagnóstico de un conducto en forma de C no se puede realizar sólo con una radiografía, sino con la interpretación simultánea de la radiografía preoperatorio, la longitud de trabajo y clínicamente con el reconocimiento del piso de la cámara pulpar.13

Una forma recomendable de tratar a los segundos molares mandibulares con conductos en C, es con el uso de la irrigación abundante  con NaOCl a 5.25%, lo que permite remover en lo posible el tejido vital o necrótico, seguida de la combinación de técnica manual y mecánica durante el ensanchado de los conductos radiculares, y apoyadas  estas maniobras con agentes auxiliares de la instrumentación (EDTA, SMEAR CLEAR, MTAD).14

El uso del ultrasonido en el manejo de los conductos en C incrementa la remoción del tejido necrótico en las áreas inaccesibles del sistema de conductos. Ya preparado el sistema de conductos radiculares en “C”, la mejor alternativa en su obturación es con técnica de gutapercha termoplastificada , Vertical, Obtura;, System B (véase en la figura 4).15

Los segundos molares mandibulares por lo común presentan dos raíces y tres conductos, aunque cuando las dos raíces están fusionadas se reduce el número de conductos.
Cimilla concluye que la forma y número de raíces están determinados por la información genética que guarda la vaina epitelial de Hertwig.16

La fusión de las raíces puede ocurrir por coalición con falta de aposición de cemento radicular o resultado de una falla de desarrollo de la vaina epitelial de Hertwing.17

Carsen, demostró que en caso de fusión radicular hay una gran probabilidad de que se forme un espacio en la raíz, culminando en un solo conductor radicular.18

Lim y cols, especularon en la dureza de la dentina remanente de 0.2 a 0.3 milímetros, por lo que  la resultante de las fuerzas de la compactación durante la obturación pudiera exceder  esta dureza e inducir a la perforación lateral de la perforación lateral de la pared  del conducto.19

El conocimiento de la morfología radicular, crear una vía de acceso adecuada, trabaja con excelente visibilidad (luz, lupas y microscopio), puede ayudar al éxito de la terapia endodóntica.

 

 
FUENTE: Odontología Actual Año 5 No. 49
 
 
Universidad Latinoamericana